El proyecto surge ante la necesidad de ampliar las oportunidades de desarrollo en la primera infancia en contextos donde persisten múltiples brechas vinculadas al acceso a servicios, materiales, formación de cuidadores y espacios adecuados para la estimulación temprana. En este marco, ha permitido generar condiciones más favorables para el crecimiento, aprendizaje, cuidado y bienestar de los niños y niñas, fortaleciendo el rol de madres, padres, abuelas y educadoras comunitarias como actores clave del desarrollo infantil. Asimismo, el proyecto incorpora acciones orientadas a promover entornos familiares y comunitarios más seguros y saludables, en los que el cuidado, el respeto y el acceso al agua segura formen parte de la vida cotidiana de la niñez.